sábado, 22 de agosto de 2009

Monasterio de Poblet




















































Monasterio de Poblet. Un trabajo realizado en dos años. El primer año fue una toma de contacto que me impresionó. Descubrí la luz, la calidez del lugar, la sensilleza de la orden del Cister... Esa sencilleza la pude captar con mi cámara. Un lugar magnífico lleno de historia. Un lugar de oración y recogimiento. En presencia de buenas personas, donde me abrieron las puertas para poder hacer ese reportaje.

La luz artificial del monasterio es sencilla, un simple punto de luz es suficiente para iluminar un recorrido como por ejemplo El Claustro Major de madrugada para hacer Matines o por la noche para hacer Completes. La forma como se ilumina sala capitular es de un diseño espartano pero efectivo. Parece como si se trasladara al siglo XII. En esa sala mientras un monje hace lectura de algún libro que el haya elegido y sus hermanos están sentados en los bancos de madera con el Abad sentado en su trono en el centro de la pared frontal con los demás monjes.

Todo en el recinto religioso está en un silencio casi total, sólo roto por las oraciones, cánticos religiosos y los pasos de los monjes en sus quehaceres cotidianos.

En el segundo año, decidí que las fotos fueran hechas en la misma época que la primera parte, para así respetar el mismo tipo de luz, cosa que así sucedió. No existe en ninguna fotografía ningún refuerzo en la iluminación. Solo existe en una sola fotografía y es para poder ensañar la tumba del rey Jaume I El Conqueridor y otros reyes.

Esa fotografía en concreto me gusta mucho ya que en ella he trabajado la luz, las líneas de la arquitectura del lugar que es la basílica.

La luz que se ve en mis fotos es la iluminación real que existe allí, simplemente hay que elegir la mejor hora y la época del año para captar esa luz.

Existen una serie de fotografías, sobre todo las de madrugada y al ocaso. Donde mejor expreso la espiritualidad del lugar.